lunes, 24 de agosto de 2009

Para papá.

Tiempo sabio que regala su visión,
hoy te he visto en una nueva mañana,
víctima y victimario.

Los hilos de plata en tu cabello,
mirada cristalina que aún refleja el alma de niño,
abrazo cálido.

Tiempo gracias por conectarnos, por hacernos perdonar,
sanar, compartir, vivir, morir. Descansemos en la sala pues ya hemos combatido suficiente.

Padre agradezco a Dios por dejarte en mi vida, gracias por todo lo bueno, por aquellos desacuerdos, por el abrazo eterno y las lagrimas compartidas.

Por el perdón, respeto y reconocimiento, por amarme como soy por amarte como eres, porque al mirarnos sin querer descubrimos algo de los dos.

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